EL CIELO ÚNICO EUROPEO TENDRÁ SUS VENTAJAS

El ‘cielo único europeo’ permitirá a la industria aérea recortar en 123.240 toneladas la emisión de CO2 al año, lo que supondrá un ahorro anual de 39.000 toneladas de gases contaminantes en carburante, que a un coste de 70 dólares el barril de crudo, generará un ahorro de 27,5 millones de euros anuales para las compañías.

Durante su comparecencia en el Congreso ante la Comisión Mixta para el estudio del cambio climático, el jefe del Observatorio de Sostenibilidad en la Aviación (OBSA), César Velarde, indicó que su implantación requiere un “inmenso desarrollo tecnológico” y unas “enormes inversiones” en I+D+i y en nuevas tecnologías, si bien no entró a valorar qué factores han incidido en su retraso.

Velarde se refirió también a la implantación del comercio de emisiones de CO2 en el sector aéreo –que debe estar lista en 2012– y que tendrá un impacto de entre 600 y 900 millones de euros para las compañías aéreas en el primer periodo de su aplicación entre 2012-2020.

Sólo en 2009, el impacto del carbono en la aviación alcanzó los 670 millones de euros. Sin embargo, en torno a un 50% de las emisiones de CO2 en aeropuertos se deben a vehículos de asistencia en tierra ‘handling’ y de acceso a los aeropuertos, apuntó Velarde.

Por otro lado, subrayó la reducción de costes derivada de la optimización de las rutas aéreas entre Europa y América del Sur, en el marco del programa Aire, que España quiere impulsar durante la presidencia española de la UE, y que supondrá un ahorro anual de 27.500 millones de euros anuales.

Además, informó de que la UE quiere promover programas de desarrollo con el objetivo de alcanzar al 100% el uso de biocumbistible o carburante alternativo en los aviones en 2020.

Para ello, el OBSA, dependiente de la sociedad estatal Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica (SENASA) adscrita a Fomento, aboga por la implantación de vehículos eléctricos en las instalaciones aeroportuarias y por una mejor gestión de los servicios de ‘handling’.

El OBSA, que publicará en junio de este año un informe anual de Sostenibilidad en Aviación, también ha creado un Grupo de Trabajo de Transporte Sostenible para homogenizar el cálculo de emisiones de CO2 en diferentes modos de transporte, para lograr un equilibrio entre maximizar su potencial, especialmente de la aérea, y conseguir sus obejtivos medioambientales con actuaciones a todos los niveles (europeo, nacional, regional y local).

Entre ellas, actuando sobre cuatro pilares: medidas económicas, mejoras operaciones, eficiencia en la gestión del tráfico aéreo y avances tecnológicos como los biocombustibles, al que Velarde añadió un quinto aspecto: el control y seguimiento de estas actuaciones.

La industria área se ha fijado como objetivo reducir a la mitad las emisiones contaminantes en 2020 y mejorar la eficiencia energética un 1,5% al año hasta esa fecha, tal y como propuso en la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Actualmente, el 7% del PIB español es generado por el transporte aéreo, según Fomento. El valor añadido de cada trabajador del sector aëreo es proporcionalmente mayor, por lo reto es lograr equilibrio entre maximizar su potencial y conseguir sus objetivos medioambientales, con actuaciones a todos los niveles (europeo, nacional, regional y local).